LIBERTAD > Existo, luego existo

Espíritu fanático, para los visitantes Una rosa que se abre en primavera; eterna  juventud destilada y abstracta. Es cultivo, es semilla, es labriega…   Son sagradas sus quimeras incesantes. Se destapa como si  viviera. ¡Como si muriera! Y  en los aquelarres, a la hora exacta, Es libertad, y de una  luna, prisionera…     Es alquimista, bruja, nigromante, Es naturaleza desenfrenada que sosiega. Es seducción que descansa entre sabanas O fabrica  besos  para nadie, para Omega     Un manifiesto, del mudo mundo, gigante que todo lo que no tiene lo reparte, se despliega e  invierte en fe, en palabras, esperanzas en futuros ,en ahoras  ,en manos abiertas.   Corazón  neto y concreto, que aquilata valores de dibujantes prácticos; de temperas negras, Y entre sus dedos temblorosos las añoranzas que   en  un amarillo y  viejo papel   “garabatea”.   Es  una sonrisa  que acaricia todos los colores Y en los paisajes, se sienta, después se acuesta Y  en un orgasmo con el cielo, las estrellas danzan, Y  se  viste de fuego para dormir con la marea…     Antonia  Ceada Acevedo    

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Joreman > EL DESGRACIADO!

EL DESGRACIADO   Nadie va a llorar, ni a derramar lágrimas por su muerte Porque hay seres, que padecen una eterna desgracia, condenados Vienen a la vida desapercibidos, por nadie comprendidos Y a la postre, mueren tirados en un andén, por todos olvidados   En medio de aquel dolor, sin quejas, temidos conseguidos Arrastran la orfandad del desprecio, de aquel desconocido Desaparecer de la sociedad, como si fuera invitado, sin ser confinado La miseria del desdén, esperado, sin ser escuchado y menos convidado   Los persigue y al acecho, la temible y terrorífica soledad del abandono Llevan en su espalda, la marca silenciosa de su pasado De aquel que sin querer, por siempre ha sido maltratado Quisieran despertar de su sembrado, imaginado equivocado Combatir las tristezas de aquel susurro, odiado y batallado   La desgracia los acosa, agitado de los confines, orillado Para ciertas cosas ignorado, pero para otras encuestas, engañado Amenazado y de sus olores, por todos repudiado Raída y descalzo, su vestimenta a girones tirado, por otros, desnudado   Es aquel desgraciado, envejecido, por todos repudiado Cabalgando día y noche, de monturas sin aperos, arrinconado De basuras, la comida que bota al que le sobra demasiado Del azar, triste y solitario, vagabundo, oloroso, sin ser recordado   Llevan si acaso, los recuerdos miserables de esperanza y amor Quisieran cambiarlas, por manifestaciones de caridad, sin ningún temor Dejar atrás, lo vago que lo dejó en el limbo, del sueño estremecedor Regresar de todo lo perdido, borrar de su mente aquella soledad Añorando una vida, de aquel grito lastimero, sin pesadillas a su alrededor   Sin ayudas, de limosnas, sus quejas de dolor, serán su terrible pasión El grito, inconcluso lastimero de los confines, nadie oirá Su cuerpo, al botadero se descompondrá y a nadie interesará Sin espíritu por quién bogar, su alma sin rumbo fijo, en cualquier vericueto anidará A la miseria humana nadie se interpondrá, en escoria sin afanes Algún día, el suplicio del sufrimiento por fin terminará Sin historia de los desgraciados, la humanidad, los olvidará!   “Joreman” Jorge Enrique Mantilla Bucaramanga enero 23-2015  

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Paco Jose Gonzalez > TARDE DE “ADIOS Y FERIA”. (Pequeño relato de un hecho cotidiano)

TARDE DE “ADIOS Y FERIA”. (Pequeño relato de un hecho cotidiano) El pueblo parecía una hoguera encendida, pleno de luz, transmitía brillo, ganas de aprovechar  la vida a todos sus esencialmente grises moradores. El otoño se estrenaba luciendo zapatos nuevos y camisa “de marca”. Las calles eran un hervidero, la gente se volvía pródiga de forma transitoria, tiraba la casa por la ventana en esos días: era la Feria. Una vespa blanca con una “ cuadrofrénica” raya azul en el frontal  transitaba mostrando la excepcional belleza del “paquete”, no falta de una chulesca arrogancia niñatera. -Quieres ir más despacio- le grito ella apoyando la cara en su nuca, acariciando levemente con su pelo parte de su cara-¡nos vamos a caer! – ¡Si voy parao!,  ¡joder con lo miedosa que se me ha vuelto la niña en Sevilla!, ¡ antes te encantaba que le metiera puño! – Antes…, tú lo has dicho, antes me encantaban muchas cosas.- musito entre dientes como quién escupe un veredicto de muerte-. – ¿Qué?, ¿nos vamos a mi Kely?, mis viejos no están ,¡ venga , vamossss! – No, no me apetece, quiero que tires pa la feria , pero de tirón, ya. -Vale, vale, “pero no se me enoje” –“gracioséo” el motorista-. La Piaggio cruzó un  solar, habilitado como aparcamiento, furtivamente, llegando “donde no pueden llegar los coches”, a las mismas puertas de la caseta. Era la hora punta de la comida. Camareros, pseudouniformados  con pantalones negrogris, por el polvo imperante  y camisas blancas cubiertas de lamparones, gritaban y mal servían en las pequeñas colmenas lúdicas y efímeras donde los “ratas” sufrían por sus bolsillos mal heridos y los “balas” gastaban hasta la dignidad financiando atracones y borracheras ajenas.     El indescriptible, familiar y atronador ruido de los cacharritos amenizaba el tiempo inerte, entre copas, besos falsos y miradas de reojo, que invitaban,                    como una tarjeta a: nos vemos después, donde siempre. -Mira, tú sabes que hace tiempo que no estamos bien, tú, ¿Cómo te digo?, no maduras. De verdad esto es muy difícil para mi. – ¿Qué?, ¡que no te escucho!. ¡Manolooo! ¡ un Rives-cola! Manolo que aparte, de un cabronazo “revenío y maleao por” transhumante de feria en feria”, era mago y malabarista, no lo escucho, como aparentaba no escuchar  a ninguno de los que aguantaban la barra para que no se cayera como una tapia sin cimientos, empero, de súbito le sirvió el cubata- ¿Qué decías?. – Que ya no te quiero, ¡coño!, ¡que me voy! – ¿Dónde  dices que vas?, ¿Cómo?, ah, ¿a la caseta de tu familia?, vale, después voy yo payá. ¡Quillo! ¡que tiempo hacia que no te veía, tomate algo. Ella cruzó el umbral respirando calle y llorando libertad con lágrimas de rabia, puntos de sutura que cerraban una herida vieja. El, él se quedó riendo y anestesiado, con un boquete, indoloro aún, en el alma, continuó la parranda, disfrutando, era feliz, sentía la luz   del blanco atardecer del sur, no era consciente de que el amor y la dicha estaban saltando por la ventana.  

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HERRADURA > MENTE ENAMORADA.

MENTE ENAMORADA.   Despierta mi mente con el vaivén de los recuerdos….Con la inquietud de sentir tu piel sobre la mía… escuchando los latidos de tu corazón en la añoranza de aquellos felices momentos…. donde fuimos como rio caudaloso, que nace en el el delirio y desemboca en la pasión incontrolada….Despierta mi mente y siento la llegada de la noche despertando mis deseos….con la fuerza de un volcán sobre mis impulsos….Necesito de ti, de tus caricias, de tus abrazos, de tus besos ya casi olvidados…Despierta mi mente cuando imagino al amor y al deseo en la esperanza de mantenerlos sobre la conciencia de mis sentimientos….Necesito reír contigo y llorar en tus brazos cuando el amor nos embarga de felicidad y dicha, …. Despierta mi mente cuando miro el color de tus ojos en la necesidad de sentirme alumbrada en la oscuridad de mis noches sin ti….Despierta mi enamorada mente en la espera de tu llegada….con las ganas inmensas de escuchar tu voz que grita de de puro anhelo diciendo: Estoy aquí mi amor y vengo a quedarme para siempre…porque tú y yo, somos UNO….levadura de pan fermentada….creciente que viene del mismo cielo….a este apasionado amor, con la certeza de que jamás lo arrancara ni el más fuerte y huracanado viento….

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tuki > ANDRÉS Mª CONTEL BAREA (Elegía)

De nuevo volví a llorar esta vez no fue por ti, por tu ausencia, fue por él, por la suya. Andrés amigo, marchaste pronto. El aire se llevó tu aroma de poesía y fue dejando caer estos versos: I Escribo y espero… me duermo en el tiempo. Escribo y espero… y vuelvo a escribir. Nada nace, sólo brota, unido, mi eterno yo desordenado. Y detengo los minutos, jugando con las horas, horas largas, cortas, secas… y bebo exprimiendo su jugo de eternidad. Escribo y espero… y surge, dormido,  letanía dulce, el viejo silencio. (Andrés Mª El poeta del amor) (Un río de versos) El Miño los ha tragado y van corriente abajo quedando en su recorrido esencia de tu salario. Todo hombre ha de morir así se paga al pecado, aunque solo es un sueño profundo Dios ya le ha puesto reparo. Volverás a tomar forma como la palabra al verso tu piel, tu carne, tus huesos despertarán a la vida, de nuevo brotaran en los prados hierba fresca humedecida y todos tus seres queridos también el amor de tu vida abrazarán el encuentro en tu río, en tu orilla. (Y.C.´15)          

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